El Colectivo de Organizaciones y Empresarios plantea que las empresas deben dejar de esperar soluciones externas y fortalecer su capacidad de cooperación, capacitación, reorganización y diálogo institucional.
La función social de una empresa es generar riqueza, empleo y oportunidades. Pero en un entorno marcado por problemas de seguridad, falta de certeza jurídica, cambios económicos y presión sobre los negocios, ninguna empresa puede resolver por sí sola todos los retos que enfrenta.


Esa fue la reflexión central durante la conferencia quincenal del Colectivo de Organizaciones y Empresarios, CORE33, donde representantes empresariales coincidieron en que la respuesta frente a la crisis debe pasar por hacer alianzas, compartir experiencias, fortalecer capacidades y construir gremio, incluso entre empresas que compiten en un mismo mercado.
Luis Enrique Bolaños Amador, presidente en turno de CORE33, señaló que el momento exige modificar la forma en que muchos empresarios enfrentan los problemas.
“Por lo regular todos esperamos de afuera que nos solucionen los problemas que tenemos, pero la cuestión es qué vamos a hacer nosotros”, expresó.
Bolaños Amador sostuvo que el desafío consiste en cambiar el chip de la crisis permanente y sustituir la parálisis por una visión de colaboración, innovación y autosuficiencia empresarial.
Durante el encuentro se expusieron casos de empresas que, pese a la pandemia sanitaria, la reducción de actividad económica y el actual entorno de inseguridad, han logrado mantenerse, abrir nuevos mercados, ampliar operaciones en otras ciudades e incluso preparar proyectos de exportación hacia Estados Unidos.
Retos que no se resuelven de manera individual
Julio César Silvas Inzunza, presidente de la Alianza para el Desarrollo y Competitividad de las Empresas, ADECEM, señaló que existen desafíos que no pueden enfrentarse desde el ámbito individual.
“Hay retos que no se van a superar desde una sola empresa; se tienen que superar haciendo gremio”, expresó.
Entre esos desafíos mencionó la adopción tecnológica, la mejora de la gestión directiva, la capacitación de propietarios y colaboradores, la construcción de alianzas estratégicas y la formalización de procesos.
Silvas Inzunza sostuvo que las crisis también han generado historias de empresas que aprendieron a reorganizarse, mejorar procesos, encontrar nuevos mercados y desarrollar capacidades que antes no tenían.
Como ejemplos citó empresas locales que han abierto nuevas sucursales, explorado modelos de franquicia, ampliado presencia regional o avanzado hacia mercados de exportación.
Afirmó que los organismos empresariales deben incorporar en su agenda la reorganización de sus agremiados para identificar nuevas rutas de desarrollo, elevar productividad y reducir riesgos.
La cooperación, añadió, no significa dejar de competir. Significa reconocer que hay problemas de seguridad, financiamiento, capacitación, infraestructura, regulación y mercado que rebasan la capacidad de una sola empresa.
Diálogo institucional, no confrontación
Silvas Inzunza también planteó que la ruta empresarial debe sostenerse en diálogo institucional, propuestas, datos y hechos.
Recordó que CORE33 y ADECEM han impulsado una agenda de trabajo con autoridades municipales, estatales y legislativas, entre ellas la iniciativa de ley en materia de actos administrativos, cuyo propósito es reducir conflictos, mejorar la actuación de autoridades y evitar cargas innecesarias para ciudadanos y empresas.
El objetivo, dijo, es construir soluciones desde la experiencia empresarial, no desde la confrontación verbal.
“No vamos a resolver nada en conflicto verbal. Tenemos que empezar a madurar como ciudadanos y como sociedad y elevar el discurso a un discurso de trabajo y de propósitos”, señaló.
El Andador de la Salud, un ejemplo de colaboración local
José Valenzuela García, presidente del Patronato para la Revitalización de Centros Históricos, presentó como ejemplo de cooperación empresarial el desarrollo del Andador de la Salud “Arcángel Rafael”, ubicado sobre la calle Miguel Hidalgo.
El corredor concentra ya diversas torres médicas y una nueva torre registra un avance estimado de entre 60 y 70 por ciento. De manera paralela, médicos, comercios y otros actores económicos de la zona han comenzado a coordinar acciones para mejorar la imagen urbana y fortalecer la actividad del sector.
Como primera acción, se colocarán 27 macetas con árboles de mediano tamaño y plantas de ornato en el tramo de Miguel Hidalgo comprendido entre Ramón Corona y Aquiles Serdán.
Las macetas serán de acero, contarán con riego por goteo, iluminación y mantenimiento especializado. La decisión de utilizar macetas, explicó Valenzuela García, responde a que en la zona existen instalaciones subterráneas de servicios que impiden sembrar árboles directamente en la banqueta.
El proyecto representa una inversión aproximada de 600 mil pesos, aportados por la comunidad médica y los comercios del área. Además, se contempla contratar jardinería permanente para asegurar el mantenimiento, la fertilización, el riego y el cuidado de las plantas.
La intervención busca embellecer el corredor, generar mejores condiciones para quienes trabajan y visitan la zona, y demostrar que la revitalización urbana también puede construirse desde acuerdos entre quienes comparten un mismo territorio económico.
Hablar también del Culiacán que trabaja
Durante la conferencia se reconoció que Culiacán enfrenta problemas graves, pero también se insistió en que la narrativa pública no debe limitarse a la crisis.
Silvas Inzunza señaló que existen empresas que han permanecido, se han reorganizado, han abierto sucursales o han encontrado nuevos mercados aun en medio de condiciones adversas.
Planteó que también debe hablarse del Culiacán que produce, emprende, genera empleo, impulsa cultura, gastronomía, servicios, industria y comercio.
CORE33 sostuvo que la crisis no debe convertirse en una explicación para detenerse. Puede ser el punto de partida para que las empresas se conozcan mejor, compartan capacidades, construyan alianzas y encuentren formas de crecer con mayor autonomía.
La ruta, coincidieron los participantes, no está en esperar soluciones externas, sino en fortalecer la organización empresarial, dialogar con instituciones, asumir responsabilidades comunes y demostrar con hechos que la colaboración puede abrir camino incluso en los momentos más difíciles.