Culiacán, Sin. 2 de septiembre de 2026.

Fortalecer al comercio y construir una agenda común, retos para Sinaloa: CORE33

El estado cuenta con más de 49 mil establecimientos comerciales y cerca de 219 mil personas ocupadas; el desafío es lograr que más microempresas desarrollen capacidades para crecer.

Sinaloa necesita una agenda conjunta para fortalecer su actividad comercial, profesionalizar a las empresas, acelerar su digitalización y mejorar sus condiciones de acceso a financiamiento, gestión, capital humano, logística e información para la toma de decisiones, señaló Julio César Silvas Inzunza.

Al hablar como portavoz del Colectivo de Organizaciones y Empresarios (CORE33), explicó que la propuesta parte del análisis de los Censos Económicos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), que muestran el peso alcanzado por el comercio dentro de la estructura productiva estatal.

Actualmente existen en Sinaloa 49 mil 449 establecimientos comerciales, en los que trabajan cerca de 219 mil personas.

“En términos sencillos, cuatro de cada 10 establecimientos y prácticamente uno de cada tres empleos captados por los censos económicos en el estado pertenecen a la actividad comercial”, precisó.

EL RETO YA NO ES TENER MÁS COMERCIOS, SINO FORTALECERLOS

Silvas Inzunza explicó que en 2009 existían alrededor de 33 mil 600 establecimientos comerciales y para diciembre de 2024 la cifra superaba los 49 mil. En 15 años, el número de unidades creció aproximadamente 47 por ciento, mientras que el personal ocupado aumentó cerca de 68 por ciento.

Los datos muestran, dijo, que el problema no es que en Sinaloa falte comercio. El desafío es conseguir que los negocios existentes sean más fuertes, se profesionalicen y desarrollen capacidades para crecer.

Actualmente, casi 94 de cada 100 comercios son microempresas. Solamente 5.18 por ciento son pequeños, menos de uno por ciento son medianos y en todo Sinaloa existen apenas 29 establecimientos comerciales grandes.

“Esto nos obliga a preguntarnos sobre esos negocios: ¿cuántos logran sobrevivir, crecer y convertirse realmente en empresas más fuertes?”, cuestionó.

DE MICRO A PEQUEÑA EMPRESA, UNA OPORTUNIDAD

Otro de los hallazgos está relacionado con las diferencias económicas entre los distintos tamaños de establecimientos.

Una microempresa comercial genera en promedio alrededor de 3 millones de pesos de ingresos al año; una pequeña, aproximadamente 68 millones, y una mediana supera los 305 millones de pesos.

Sin embargo, Silvas Inzunza resaltó que las pequeñas empresas son las que generan mayor valor agregado por persona, incluso por encima de las medianas y grandes.

“Esto nos dice que probablemente uno de los mayores potenciales para fortalecer la economía de Sinaloa está precisamente en ayudar a que más microempresas desarrollen las capacidades necesarias para convertirse en pequeñas y profesionalizarse”, sostuvo.

LA BRECHA DE DIGITALIZACIÓN

Para avanzar en ese proceso, CORE33 consideró necesario acelerar la incorporación de tecnología, particularmente entre los establecimientos de menor tamaño.

Siete de cada 10 comercios mayoristas cuentan con computadora e internet, mientras que entre los minoristas solamente uno de cada tres dispone de estas herramientas.

Silvas Inzunza aclaró que digitalizar una empresa no significa solamente conectarla a internet. Implica incorporar tecnología para administrar inventarios, costos, cobros, clientes, compras, información financiera y comercio electrónico.

La brecha digital se convierte así en una limitante para mejorar la gestión y tomar decisiones con información más oportuna.

FINANCIAMIENTO CON ACOMPAÑAMIENTO

Otro reto se encuentra en el acceso a recursos financieros.

Solamente 13 de cada 100 establecimientos comerciales reportan haber utilizado algún tipo de financiamiento, una proporción que muestra el amplio margen existente para acercar recursos a las empresas.

Para aumentar ese número, consideró, no basta con ofrecer créditos. Es necesario acompañarlos con capacitación, consultoría y herramientas que permitan a los negocios ordenar su administración, evaluar sus necesidades y utilizar mejor los recursos.

UNA AGENDA ENTRE EMPRESAS Y GOBIERNO

Atender estos desafíos, remarcó el portavoz de CORE33, requiere construir una agenda compartida en la que participen cámaras empresariales, organizaciones del sector privado, la Secretaría de Economía del Gobierno del Estado y los municipios.

La agenda, consideró, debe concentrarse en profesionalización, digitalización, financiamiento, gestión, capital humano, logística e información para la toma de decisiones.

El comercio ya constituye el principal tejido empresarial y uno de los mayores generadores de ocupación de Sinaloa. El siguiente desafío es fortalecerlo desde dentro.

Para CORE33, la oportunidad está en conseguir que más negocios sobrevivan, se profesionalicen, eleven su productividad y desarrollen las capacidades necesarias para pasar de micro a pequeñas empresas y, posteriormente, continuar creciendo.

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